SOLEDAD, COMO CADA VIERNES

Y como siempre, al igual que cada viernes sobre la misma hora, ella estaba allí, con su cazadora vaquera cuatro tallas más grande, sus auriculares azules en los oídos y algún cantante como Melendi o Funambulista sonando... Sentada en su banco como tantos otros días, era el sitio perfecto para pensar.

Ese día, y al contrario que el viernes anterior, no llovía, no había posible nube que dejase caer una sola gota de agua, ni en el cielo, ni en sus ojos. Esta vez, como era habitual en ella, escribía sobre lo que fuese que le pasara por la cabeza en aquel momento.

Aquel viernes un grupo de chavales celebraban el final de la selectividad comiendo y riendo en unas mesas de aquel mismo parque, bajando la cuesta y cruzando el riachuelo, allí estaban ellos. Les acompañaban dos perros no muy grandes, uno de color canela y el otro estilo 101 dálmatas. Además de aquellos adolescentes casi adultos, numerosas personas con sus respectivos perros cruzaban el parque de un lado a otro. Y al contrario que todo el mundo en ese lugar, ella ni celebraba, ni paseaba perros, ella sólo pensaba y, a veces, escribía. Le gustaba estar sola, pero sólo en momentos controlados. Lo que no le gustaba era la soledad obligada, la sensación de no tener a nadie a su lado, ese tipo de soledad no. Ella prefería apartarse voluntariamente del mundo y de su vida durante alguna que otra hora, y sólo en aquel banco ella tenía esa soledad que tanto le gustaba...

TÓXICOS

"Todos los venenos son igual de malos, por mucho que unos sean más dulces y otros más amargos" - El Chojin

Lo dice el Chojin, y que razón... Distintos tipos de venenos, algunos parecen no ser dañinos pero sin duda esos son los peores, creer ser feliz y necesitar de algo como placebo aún sabiendo que no te conviene, aún sabiendo que lo que necesitas te hace daño y que realmente serías feliz sin necesitar nada o incluso necesitando otra cosa menos perjudicial, pero habiendo probado eso una vez, quieres más y más y no sabes como o qué hacer para deshacerte de esa necesidad que te hace mal, para conseguir que desaparezca eso que te va matando poco a poco por dentro. Lo malo es que quizá por fuera no tengas ni una sola marca del dolor que te provoca, y justo por eso nadie podrá ayudarte, porque además de todo eso, no quieres contarlo, por miedo, por vergüenza, a ser juzgado, a que se rían de ti, o que nadie tenga el valor de ayudarte a vencer esa necesidad que te come y te destruye por dentro, ya que sabes que no te conviene y que te daña... Y no, no hablo de la droga, hablo de las relaciones tóxicas...

"Todo deseo estancado es un veneno" - André Maurois

              

FOTOS

Foto, imagen, píxeles, colores, luces, sensaciones, momentos, recuerdos... Hay muchas maneras de definir o describir estos archivos producidos por una cámara fotográfica, pero creo que la mejor manera de hacerlo viene de la gran mente de este fotógrafo, film maker, creador de contenido audiovisual, youtuber, o como le quieras llamar... Pero ante todo, viene de la mente de esta increíble persona:


             


RAÍCES

Es curioso... Todo lo que nos rodea lo hemos hecho nosotros, es artificial y, sin embargo, nos parece algo normal, como si todas esas cosas llevasen ahí toda la vida, puede que toda nuestra vida sí, pero no toda la vida de la vida. Ni siquiera los árboles que hemos plantado son naturales, porque natural solo es algo que ha nacido ahí por su cuenta, sin ayuda, y cuando a querido o podido, por esa razón ninguno de nosotros somos "naturales", porque nadie ha elegido nacer en el momento en que lo ha hecho, ni en la situación en que le ha tocado. Eso simplemente pasa, y te guste o no, hay que soportarlo. Pero al igual que el árbol no elige dónde están sus raíces, si puede decidir hacia dónde quiere crecer, y eso es precisamente lo que deberíamos de hacer cada uno de nosotros, nuestros primeros pasos son obligados, pero a partir de ahí, cada uno podemos decidir hacia dónde queremos caminar.

HISTORIA DE UNA RUTINA

Voy a contarte una historia, la historia de lo que se siente al darse cuenta de que una persona a la que admiras y has cogido cierto cariño, no se acuerda de ti... Al recordar que antes, aún sin saber tu nombre ni quién eras, te saludaba como a nadie, como si supiera tanto de ti como para decírtelo todo con una sonrisa. y que, sin embargo, ahora, si se da la casualidad improbable, te saluda como a todos, casi sin mirarte. Quizá eso sea lo malo de que nunca haya llegado a nombrarte, quizá esa relación, igual que empezó por rutina, pueda volver a retomarse como antes, quizá... Lo peor e increíble, es que ese desgaste por falta de hábito te duela en silencio, sabiendo que para cualquiera sería una enorme y absurda tontería, porque no tienen la patética manía de encariñarse con todo el mundo por una efímera sonrisa, seguramente por compromiso...

MIEDO...

...A ser y a dejar de serlo, a querer y a dejarlo de hacer, a enamorarse... Miedo a no ser capaz, a cambiar, a avanzar, el miedo a caer y no levantarse, a desaparecer...El temor de perder, de perderte, de quererte, de mirarte o de hablarte...Todo por el simple hecho de no atreverse, de pensar que saldrá mal y que todo se irá por la borda. Ese miedo que todos tenemos a lo desconocido, a la extraño y a lo distinto. El pánico a la realidad, a esta verdad tan cruel y dura en la que tú no estás aquí: a mi lado, para ofrecerme tu hombro cuando llore y para prometerme tu sonrisa cuando la pueda mirar, sí esa sonrisa que tantas veces he visto y de la que nunca me he cansado, esa sonrisa que me devuelve toda esperanza, ese sencillo gesto que me da la ilusión necesaria para olvidarme de todos esos temores, de esos miedos, y que me permite vivir, seguir hacia delante. Porque si solo fuera por nuestros miedos, jamás llegaríamos a ser lo que somos. Al superar los temores, un pedazo de nuestro ser evoluciona y se hace mayor, más maduro y grande, más sabio y valiente... Si nunca nos enfrentásemos a nuestras inseguridades, ciertamente, no seríamos lo que parecemos ser hoy en día, no entenderíamos el verdadero significado de la vida. Probablemente nunca llegaríamos a ser ni a comprender la verdadera esencia de cada uno de nosotros, de nosotros mismos. Porque por muy paradójico que parezca, el miedo es ese sustantivo abstracto que nos da seguridad, y que nos invita a hacer las cosas, es simplemente valor hacia lo diferente.